5.- Mi superhéroe.

Mi superhéroe se llama Policíaman, él era un policía normal hasta que un marrano radioactivo lo mordió en San Bartolo, así otorgándole sus súper poderes. Vive en los barrios de la Ciudad de México. Sus poderes son la manita de puerco, someterte a base de manotazos y patadas en la espinilla, el tehuacanazo, el macanazo, en casos muy extremos el plomazo y a veces el poder judicial. Su motivación, aparte de alimentar a su esposa y siete hijos, es aprender a leer, mantener el orden público y jodernos por nuestra propia seguridad, lamentablemente Policíaman, como todo buen superhéroe tiene una falla tremenda, una debilidad que sus enemigos aprovechan para seguir haciendo de las suyas. La kriptonita de Policíaman, como la de Superman, estereotípicamente se distingue con el color verde, sin embargo, en el caso de mi superhéroe no es un mineral de un lejano planeta, sino el dinero. Las frases “¿Cómo nos arreglamos?” Y “Ya Policíaman, un tostón” son eufonías para sus orejas. Siempre y cuando el villano traiga dinero en su cartera, podrá escapar de este justiciero. Policíaman, con sus sentidos über-humanos, olerá el dinero de sus bolsas. Cuando escuchas la oración “Pus rifa aunque sea pal chesco” saliendo de la boca de Policíaman sabrás que el villano está peleando sucio, aprovechándose de ese talón de Aquiles para seguir haciendo sus fechorías.
Policíaman combate contra muchos villanos. Conductores ebrios, rateros, tepiteños y vándalos que fuman mariguana.

Sin embargo, su némesis es Cigarró, el hombre cigarro. La madre de Cigarró trabajaba en un bar llamado Pacífico en la ciudad de Tijuana en donde era mesera para gringos borrachos y menores de edad. Cigarró fue producto de un intento infructuoso por conseguir la nacionalidad americana de parte de su madre. Mientras cargaba al súper villano en su vientre (Leocadio Smith Sánchez), consumía grandes cantidades de humo de segunda mano, lo cual la llevo a morir de cáncer y a Leocadio a nacer adicto al cigarro. Este súper villano fumó desde su nacimiento lo cual lo llevo a aprender a manipular el humo de su cigarro como si fuera una extensión más de su cuerpo. Así aprovecho esto y decidió cobrar venganza por la muerte de su madre, así iniciando una carrera de asesino en serie, utilizando el cáncer y la asfixia como su modus operandi. Cigarró viajó al DF (después de intentar varias veces cruzar la frontera) para impulsar su carrera como súper villano. Éste vendió cigarros a menores de edad y fumaba en zonas de no fumar hasta que entró la ley antitabaco en México, convirtiéndose así el némesis de Policíaman. La única debilidad de Cigarró es su mala condición.

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